Lucha y resistencia
¿Cuáles son las consecuencias de vivir en una sociedad que margina a quienes no forman parte del orden establecido? ¿Cuántos futuros posibles nos aguardan? En Mujer al borde del tiempo, la vida de Connie Ramos, una mujer chicana de un barrio pobre de Nueva York, transcurre entre el presente y el futuro. En el presente, la protagonista es encerrada injustamente en una institución mental. En el futuro, será testigo de dos posibles alternativas: Mattapoisett, una comunidad matriarcal y ecológica donde entablará amistad con Luciente; y la distopía de Nueva York, una tecnocracia que conocerá acompañada de Gildina.
Mujer al borde del tiempo es una obra escrita por Marge Piercy (1936) y publicada originalmente en 1976. La novela ha sido elogiada por la mezcla innovadora de géneros literarios, el enfoque feminista, social y ambientalista, y la exploración que hace de la realidad y la utopía. Piercy es una reconocida escritora, poeta y activista estadounidense, cuya obra literaria destaca por tratar cuestiones como la opresión de género, la resistencia y la búsqueda de la liberación personal.
En esta reseña
Diferentes atmósferas, personajes y temas
El libro está estructurado en 20 capítulos en los que se alternan el presente y el futuro. En los años 70, Connie Ramos es ingresada en contra de su voluntad en el hospital psiquiátrico de Rockover. Allí recibe la visita de Luciente, una viajera andrógina del futuro que se convierte en una aliada y guía para Connie. Luciente le mostrará la posibilidad de una comunidad utópica, Mattapoisett, un lugar en el que han desaparecido la opresión y la desigualdad social que ella enfrenta en su presente.
Ficha técnica del libro
- Título: Mujer al borde del tiempo
- Autora: Marge Piercy
- Editorial: consonni
- Colección: El origen del mundo
- Año de edición: 2020
- Lugar de edición: Bilbao
- Traducción: Helen Torres
- Imagen de cubierta: Carla Berrocal
- N.º de páginas: 512
Pero Connie también será testigo de otra posibilidad futura en una Nueva York controlada por multinacionales. Acompañada de Gildina, una mujer que parece «una caricatura de la feminidad, con una cintura diminuta, enormes pechos puntiagudos […] y pies ridículamente pequeños» (pág. 384), adicta al Éxtasis (pág. 386) y «cosméticamente modificada para uso sexual» (pág. 399), Connie descubrirá una sociedad en la que las desigualdades han transformado a las personas en meras mercancías.
A través de las descripciones, el uso del lenguaje y los acontecimientos, la autora recrea la angustia y la opresión del hospital psiquiátrico donde está encerrada Connie, la atmósfera etérea de Mattapoisett, y el rechazo a la tecnocracia en el mundo de Gildina.
Marge Piercy emplea una narración ambivalente que va del presente al futuro, de la locura a la ensoñación, y de la realidad a la posibilidad para tratar cuestiones como la salud mental, los fármacos psiquiátricos, el racismo, la pobreza, el género, la tecnología, el medioambiente y la libertad.
Un narrador no fiable
Piercy utiliza un narrador focalizado en Connie Ramos, la protagonista, y desde el principio se muestra como un narrador subjetivo no fiable.

Dolly la había escuchado hablando con Luciente: por tanto, él existía. O Dolly la había escuchado hablando consigo misma. Dolly había dicho que la silla estaba caliente: Connie estaba sentada en la otra silla, enfrente del plato con la cena de huevos y frijoles. No tenía que pensar en eso ahora, con Dolly sufriendo. ¡La historia de aquel hombre era increíble! No, no pienses en eso […] (pág. 19).
¿Quién es Luciente? ¿Es una alucinación de Connie o, verdaderamente, es una viajera del futuro?
Quizás se merecía un castigo por la locura que nadie había sabido adivinar, las preguntas que nadie había hecho, la historia que nadie le había sonsacado: que durante todo el mes pasado había estado alucinando con un hombre extraño con una nitidez cada vez mayor. Que había soñado dormida y luego despierta y que al final había visto en la calle ese rostro lampiño de indio (pág. 46).
En este sentido, la propuesta de Piercy se puede interpretar como una obra de ciencia ficción de viajes en el tiempo, o bien como visiones de posibles futuros fruto de las alucinaciones de la protagonista. En el primer caso, Connie Ramos no tendría problemas de salud mental, sino que un conjunto de circunstancias desfavorables habría dado lugar a una psiquiatrización de su persona, mientras que, en la segunda opción, la protagonista estaría enferma y sufriría las consecuencias de vivir en una sociedad patriarcal que la margina por ser una mujer pobre de origen mexicano.
Mattapoisett o la distopía de Nueva York

Mattapoisett es una comunidad idílica en la que se dan conflictos entre sus habitantes. Ha conseguido «una realidad sin pobreza, neurosis ni alienación, sin misoginia, racismo ni homofobia, sin contaminación, capitalismo ni consumismo» (Elisabetta Di Minico, «Mattapoisett», en Juan Pro (dir.), Diccionario de lugares utópicos, Sílex Ediciones, 2022, pág. 427). Además, en Mattapoisett no existe el género. El lenguaje es inclusivo y no sexista. Se emplean palabras como «persona» o «per» para dirigirse indistintamente a «él» y a «ella»; «nos» es indicativo de «nosotros» y «nosotras»; con «criaturas» se refieren por igual a «niños» y niñas»; y a las «parejas» se las denominan «compas de miel». Asimismo, los nombres de las personas son neutros, no binarios y sin género: Liebre, Abeja, Luciente, Diana, Halcón, etc.
El Diccionario de lugares utópicos (págs. 429–430) recoge:
En oposición a estos mundos donde los espacios materializan física y simbólicamente graves injusticias sociales, Piercy sugiere […] que la solución a la crisis humana y ecológica de su —nuestro— tiempo exige un cambio radical en la organización de la sociedad a través de la igualdad de género, la ecología social, el decrecimiento económico, la descentralización urbana y la democracia directa. El mensaje más relevante que Mattapoisett nos deja es que resulta indispensable desmantelar la dominación «crónica» del capitalismo depredador y patriarcal si lo que se persigue es valorar efectivamente la alteridad, la naturaleza y la justicia.
A este respecto, la comunidad utópica de Mattapoisett no está predestinada, sino que depende de la lucha y la resistencia contra las estructuras opresivas del tiempo presente de Connie Ramos. Es por ello que la autora plantea otra posibilidad, una sociedad donde las injusticias de los años 70 han derivado hacia una realidad aún más terrible: la distopía de Nueva York.

En la futura Nueva York, la protagonista experimenta una realidad en la que las mujeres tienen contratos para procrear y son utilizadas como objeto sexual. También existen los «ricachones», personas con órganos reemplazados que están modificadas genéticamente y pueden vivir doscientos años (pág. 388); los «cibos», habitantes sin tejido animal completamente mejorados (pág. 397); y los «asesinos», luchadores que trabajan para los ricachones (pág. 397). Además, hay quienes «no son más que bancos de órganos con patas» (pág. 389). Gildina es un «lanudo», el nombre que utilizan los ricachones y los cibos para referirse a quienes todavía son de tejido animal (pág. 397). Y, por último, están las «Multis», corporaciones propietarias de personas que cuentan con ejércitos de luchadores (págs. 387 y 399).
A la vuelta de la Nueva York de Gildina, Connie es consciente de las advertencias de Luciente y de la importancia de su propia lucha:
Connie tenía que quedarse acostada, respirar profundamente, relajarse. Así que ese era el otro mundo que podría llegar a ser. Esa era la guerra de Luciente, y Connie se había alistado (pág. 400).
En definitiva, la ausencia de Mattapoisett en esta sociedad pone de manifiesto cómo las acciones del presente pueden condicionar el futuro. Cabe destacar que el posible futuro distópico solo ocupa el capítulo 15. Por lo cual, se podría inferir la visión optimista de la autora al dar una mayor importancia a la utopía de Mattapoisett.
Mi opinión
Mujer al borde del tiempo es una novela densa y compleja, en la que se asiste al presente aterrador en el que viven Connie Ramos y los pacientes del hospital psiquiátrico. Al mismo tiempo, se exploran las posibilidades de una comunidad utópica como Mattapoisett o de una tecnocracia más aterradora que la realidad de Connie.
El libro no da una respuesta clara y definitiva a si los viajes en el tiempo de Connie son reales o son producto de una enfermedad mental. En cambio, deja espacio para que quienes lean esta obra decidan por sí mismos qué creer. Esta ambigüedad es intencionada y sirve para fomentar la reflexión sobre la percepción de la realidad, la salud mental y las posibilidades de transformación social.
Cabe mencionar también la cuidada edición de consonni. Destaca la original imagen de cubierta de Carla Berrocal y la traducción de Helen Torres. Esta última ha sido un proceso colectivo y es meritoria teniendo en cuenta que en la obra original aparece una mezcla de español, inglés y latino, así como la ausencia de género en Mattapoisett (ver notas de la traductora, págs. 507–508).
En conclusión, recomiendo esta obra para cualquier persona sensible y concienciada con los problemas de salud mental, las desigualdades sociales, las injusticias hacia las mujeres, las diversidades de género y los desafíos medioambientales.
—Por tanto, considero que Mujer al borde del tiempo es una utopía…
… muy recomendable

Descubre más
El arte de imaginar futuros: Un viaje utópico de lo posible a lo insólito, ensayo breve de Cristina R. Yebra en Adyacente Posible, el blog de Francisco J. Jariego.
Letra Utopía
Letra Utopía es mi blog literario. Cada mes publicaré reseñas de obras de ficción utópica y otros libros que me vienen acompañando desde que empecé mi proyecto literario. En el próximo post reseñaré La isla de Aldous Huxley.

Huxley es un autor muy reconocido por su obra de ciencia ficción Un mundo feliz. A diferencia de su aclamada distopía, La isla da menos importancia al avance científico y tecnológico. Esta propuesta utópica se centra, sobre todo, en la expansión del espíritu para lograr la elevación de la humanidad.
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¡Nos vemos en el próximo post!
CRISTINA R. YEBRA
/Autora de utopías