Aguas residuales y humusidades
Los únicos cambios serios son estructurales. Y es precisamente en el hecho de que hacen falta nuevas estructuras en el que basará la revolución ecológica su verdadera y definitiva importancia.
¿Qué pasaría si los ecologistas alcanzaran el poder? Esta es la idea que subyace en Ecotopía, un país independizado de los Estados Unidos desde 1980. En 1999, después de casi dos décadas de aislamiento, el periodista William Weston es enviado a Ecotopía en misión diplomática con la intención de cerrar la brecha del continente. Quizá si las ideas ecotopianas se expusieran abiertamente dejarían de ser una amenaza para la filosofía norteamericana. Sin embargo, en su viaje, Weston descubrirá un estilo de vida muy diferente al resto de los países: un modo de vida que, sin duda, le marcará.
Ecotopía es una novela de ciencia ficción utópica escrita por Ernest Callenbach (1929–2012) y publicada originalmente en 1975. Callenbach es un autor estadounidense, cuya obra literaria destaca por su compromiso con los problemas medioambientales. Ecotopía es su novela más famosa y, como relata el propio autor en el epílogo a esta edición en castellano, después de 25 rechazos (pág. 230), el libro fue autopublicado. En poco tiempo, tuvo una gran acogida y comenzó a ser definido como «un clásico underground».
En esta utopía ecologista, Callenbach describe un nuevo estado formado por el norte de California, Oregón y Washington, que se han independizado de los Estados Unidos. Una nueva nación que prioriza la sostenibilidad de la vida humana en la Tierra.
Años más tarde, en 1981, se publicó la precuela Ecotopia Emerging, que tuvo menos repercusión y sugería, en palabras del autor, «un escenario con el que la sociedad americana contemporánea, llena de conflictos y confusiones, pudiera tratar de evolucionar en una dirección razonablemente ecotopiana» (pág. 233).
En esta reseña
Diario íntimo de William Weston
El título original del libro era Ecotopia: The Notebooks and Reports of William Weston, dado que, en la novela, se alterna el diario de William Weston con los reportajes para el Times-Post.
El protagonista de la ficción es William Weston, especialista del Times-Post en asuntos internacionales, quien narra la historia en primera persona. A su paso por el estado independiente de Ecotopía, aparecerán otros personajes con los que entablará una estrecha relación. Como es el caso de Lorna y Bert Luckman, amistades que hace en Franklin’s Cove, «una especie de comuna de la prensa […], junto al mar, donde viven unas 40 personas, periodistas, escritores y gente de la televisión» (pág. 48).
Además, en su visita al campamento forestal para ver cómo funciona en la práctica la política de explotación y preservación de los bosques, Weston conoce a Marissa Nube Luminosa, una ecotopiana de la que se enamora (págs. 74–75).
Respecto al manejo del tiempo, la historia transcurre a lo largo de seis semanas, desde el 3 de mayo al 25 de junio de 1999, y alterna la narración lineal con escenas retrospectivas que nos permiten conocer mejor al protagonista.
Y como tema central del libro, Ecotopía propone un mundo donde el respeto por la naturaleza está por encima de cuestiones meramente antropocéntricas.
El origen de la ruptura
Dentro del reportaje «La economía ecotopiana: fruto de la crisis» (pág. 66), se expone la idea que da paso a la independencia de Ecotopía. Esta idea tiene que ver con un modelo de economía basado en la siguiente filosofía de la naturaleza humana:
El hombre, según los ecotopianos, no está hecho para producir, como se pensaba en el siglo XIX y principios del XX. Debe simplemente ocupar, sin hacer destrozos, el modesto lugar que le corresponde en el continuum en perpetua renovación constituido por el conjunto de los organismos vivientes (pág 67).

Entre algunas de sus propuestas en cuanto a la política de empleo estaba la semana laboral de 20 horas (págs. 35 y 66).
Con este punto de partida, «un grupo de militantes ecotopianos se las arregló para introducir y extender una idea revolucionaria: las consecuencias sobre los individuos de una catástrofe económica serían muy diferentes a las de un desastre de supervivencia […]» (pág. 67).
Y, como recoge el reportaje: «[…] bastaron unas cuantas medidas cruciales para poner esta teoría en práctica: la nacionalización de la agricultura; el anuncio de una inminente moratoria en todas las actividades de la industria del petróleo; […] y la implantación de una serie de draconianas leyes de conservación para restringir los beneficios de los intereses madereros» (págs. 67 y 68).
La decisión de los Estados Unidos
En el mismo reportaje se explica que las decisiones tomadas por los secesionistas provocaron la indignación general en Washington. Y dice así a este respecto: «Los grupos de presión de los distintos intereses afectados intentaron obligar al gobierno federal a intervenir militarmente. Sin embargo, la Independencia databa ya de varios meses atrás. Los ecotopianos habían tenido tiempo suficiente para formar una milicia popular, equiparla con armas procedentes de Francia y Checoslovaquia y entrenarla intensivamente. […] Todo lo que pudo hacer Washington fue minar los puertos ecotopianos y lanzar una feroz campaña de intimidación económica y política contra Ecotopía, renunciando finalmente a la idea de la invasión» (pág. 68).
El periodo de transición
William Weston, en el reportaje «La economía ecotopiana: fruto de la crisis», también habla del periodo de transición que vivieron los ecotopianos. Un periodo, explica, de una gran turbulencia (pág. 69).
Mucha gente se vio privada de aquellos elementos de confort conseguidos a base de sacrificios y esfuerzo, y convertidos ya en una parte integrante de la vida cotidiana: se acabaron los coches, […] los vestidos y accesorios de última moda, las empresas de servicios tan útiles a la hora de arreglar las pequeñas averías domésticas (pág. 69).
Asimismo menciona en el reportaje que jugaba a favor de Ecotopía el hecho de ser una región rica en recursos naturales, «lo que influyó para hacer la transición más fácil» (pág. 70), así como su clima templado, la población estaba «versada en materias de naturaleza y conservación y entrenada en el camping y las diferentes técnicas de la supervivencia» (pág. 70).
La utopía ecologista
El periodista William Weston es el primer americano que oficialmente va a visitar Ecotopía desde su independencia en 1980 (pág. 13). En su misión diplomática al nuevo país, a lo largo de seis semanas, Weston tiene que «explorar exhaustivamente la vida ecotopiana» (pág 17).
Ficha técnica del libro
- Título: Ecotopía
- Autor: Ernest Callenbach
- Editorial: Trazo Editorial
- Año de edición: 1980
- Lugar de edición: Zaragoza
- Traducción: Blanca Berlin-Mario Gaviria
- Prólogo: Mario Gaviria
- N.º de páginas: 236
Entre algunas de las características que descubre en su visita, se encuentran que tienen militares (pág. 19); han adoptado medidas para evitar la contaminación atmosférica (pág. 19); las vestimentas no tienen ningún tipo de fibra sintética (pág. 32); cuentan con calles arboladas, transportes públicos y caminos de bicicletas (pág. 25); tienen unos espectáculos controvertidos denominados «juegos de guerra» (pág. 57); regulan la población (pág. 90), al igual que en La isla de Aldous Huxley; el Jefe de Estado es una mujer (pág. 118); las escuelas «más parecen granjas que otra cosa» (pág. 160); y el consumo de marihuana es legal (pág. 218) (el uso de las drogas como elemento utópico aparece también en La isla de Huxley).
El futuro de Ecotopía
A diferencia de La isla de Aldous Huxley, cuyo desenlace muestra una utopía sin futuro, en el caso de Ecotopía, se observa una mayor viabilidad, aunque también presenta algunas dudas al respecto. La cita que sigue refleja esta faceta de la utopía:
El debate nacional entró a continuación en una segunda fase: la polémica está ahora centrada en si la “ecología en un solo país” es factible o si la supervivencia de Ecotopía depende de la adopción, por el resto del mundo, de los principios aquí reinantes. Los radicales, que apoyan la segunda postura son, hasta el momento actual, minoritarios pero, al ser las catástrofes ecológicas cada vez más frecuentes en todas partes, su posición adquiere día a día mayor fuerza (reportaje «Las mujeres en el poder: Políticos, sexo y leyes en Ecotopía», pág. 120).
Aguas residuales y humusidades
Fredric Jameson, en el ensayo Arqueologías del futuro: El deseo llamado utopía y otras aproximaciones de ciencia ficción (Akal, 2015, pág. 28), recoge: «Ecotopia, de Ernest Callenbach, responde a las objeciones capitalistas habituales ofreciendo una utopía ecológica y al mismo tiempo empresarial».
En este sentido, Callenbach cuenta en el epílogo que «Los orígenes del libro Ecotopía hay que buscarlos, convenientemente, en las alcantarillas» (pág. 227). De lo que sigue se deduce la siguiente tesis: ¿por qué no aprovechar las aguas residuales que se van por el alcantarillado como fertilizantes?
Según manifiesta el autor, del resultado de estas reflexiones surge la idea para el primer reportaje que escribió: la visita de Weston al Ministerio de Alimentación (pág. 229).
El primer proyecto importante de su Ministerio tras la Independencia, me contó, había sido hacer equilibrado el ciclo alimenticio del país: todos los desechos alimenticios, aguas residuales y desperdicios habrían de ser convertidos en fertilizantes orgánicos y aplicados a la tierra, en donde, de nuevo, entrarían en el ciclo de la producción de alimentos (conversación entre Weston y el Subsecretario del Ministerio de la Alimentación; reportaje «Alimentación, aguas residuales y “equilibrio”», pág. 33).
Este pensamiento de Callenbach sobre las aguas residuales como fertilizantes recuerda al concepto de «humusidades» que la bióloga Donna J. Haraway plantea en el ensayo Seguir con el problema: Generar parentesco en el Chthuluceno (consonni, 2023; traducción de Helen Torres). Haraway dice así:
Mi compañero Rusten Hogness sugirió compost en lugar de posthuman(ismo), así como humusidades en lugar de humanidades, y me zambullí en esa pila de gusanos. […] En lugar de una conferencia sobre el Futuro de las Humanidades en la Universidad de Reestructuración Capitalista, ¡imagínense una sobre el Poder de las Humusidades para un Embrollo Multiespecies Habitable! (pág. 62).
Mi opinión
Ecotopía fue una de mis primeras lecturas dentro de la ficción utópica. Lo leí durante el verano de 2019. En aquel entonces no había ninguna edición nueva en castellano, así que adquirí el libro en el mercado de segunda mano. Hasta donde tengo conocimiento, la novela se publicó poco después, en 2020, por La linterna sorda ediciones.

En el epílogo, Ernest Callenbach se refiere a su obra como «política ficción» en lugar de «ciencia ficción» (págs. 229–230). Lo cierto es que, al margen del término, Ecotopía ofrece un interesante ejercicio reflexivo sobre algunas propuestas prácticas que implican un cambio de paradigma en relación con el binomio ser humano-naturaleza. Propone a un individuo integrado de un modo sostenible en lugar de a un sujeto que utiliza la naturaleza a su antojo.
Aun así, al utilizar como recursos narrativos los diarios y reportajes, en los que el texto se vuelve prácticamente expositivo, puede resultar una historia menos amena en su lectura. Aunque Ecotopía es una ficción, su narración se asemeja más a un ensayo que a una novela.
En conclusión, recomiendo esta obra para cualquier persona sensible y concienciada con los temas medioambientales, así como para quienes se acerquen al género utópico entendiendo la necesidad de una convivencia viable del ser humano en el planeta Tierra. En algo más de doscientas páginas, se puede experimentar una visión utopista cada vez más imprescindible en los tiempos actuales.
—Por tanto, considero que Ecotopía es una utopía…
… clásica
Nota sobre la edición
Esta edición apareció simultáneamente en España y Argentina por convenio especial entre Trazo Editorial (España) y Ediciones Tres Tiempos (Argentina).

Descubre más
El arte de imaginar futuros: Un viaje utópico de lo posible a lo insólito, ensayo breve de Cristina R. Yebra en Adyacente Posible, el blog de Francisco J. Jariego.
Letra Utopía
Letra Utopía es mi blog literario. Un espacio para reflexionar sobre ficción utópica y otros libros que me vienen acompañando desde que empecé mi proyecto literario. En el próximo post recomendaré cuatro utopías que iré reseñando en el último cuatrimestre del año. Las he englobado bajo el título «Novelas utópicas de Ninguna Parte».

Las obras seleccionadas tienen en común que sus autores nacieron en el siglo XIX y, sobre todo, la característica de «no lugar» propia de las utopías. El título del próximo post está inspirado en la novela de Samuel Butler: Erewhon. Esta selección incluye también El año 2000 de Edward Bellamy, Noticias de ninguna parte de William Morris y La otra parte de Alfred Kubin, una extraña utopía de los sueños que acaba convirtiéndose en distopía y mucho más.
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¡Nos vemos en el próximo post!
CRISTINA R. YEBRA
/Autora de utopías