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Una utopía sin futuro

Los filósofos occidentales, incluso los mejores… no son nada más que buenos conversadores. Los filósofos orientales son a menudo malos conversadores, pero eso no tiene importancia. No se trata de hablar. Su filosofía es pragmática y operativa. Como la filosofía de la física moderna… aparte de que las operaciones en cuestión son psicológicas y los resultados trascendentales. Sus metafísicos hacen afirmaciones sobre la naturaleza del hombre y el universo, pero no ofrecen al lector manera alguna de comprobar la veracidad de dichas afirmaciones. Cuando nosotros hacemos afirmaciones, les agregamos una lista de operaciones que pueden usarse para poner a prueba la validez de lo que hemos dicho. Por ejemplo, Tat tvam asi, «eres Eso»… el corazón de toda nuestra filosofía. Tat tvam asi —repitió—. Parece una proposición de metafísica; pero en realidad se refiere a una experiencia psicológica, y las operaciones por medio de las cuales es posible vivir la experiencia son descritas por nuestros filósofos, de modo que cualquiera que esté dispuesto a ejecutar las operaciones necesarias puede verificar por sí mismo la validez de Tat tvam asi. Las operaciones se denominan yoga, o dhyana, o zen… o, en circunstancias especiales, maithuna.

En el post anterior

La primera parte de la reseña de La isla (1962) analiza la influencia del contexto histórico derivado de la Segunda Guerra Mundial en la obra de Aldous Huxley. En un momento marcado por la descolonización que dio lugar a la independencia de numerosos territorios, mayormente en África y Asia, el autor concibe Pala como una isla imaginaria del Océano Índico sin puerto que nunca se ha visto afectada por la invasión colonial.

En 1961, a través de las conversaciones entre Will Farnaby y el doctor Robert MacPhail, se descubre el origen de la utopía de Pala fundada por el doctor Andrew MacPhail y el rajá de la Reforma. De la historia de los fundadores, se deduce el origen híbrido de la utopía como recoge el Diccionario de lugares utópicos: «Pala no es cultura indígena; tampoco es aculturación colonial. Es, sobre todo, hibridez entre formas distintas de estar en el mundo» (Jesús Izquierdo Martín, «Pala», Juan Pro (dir.), Sílex Ediciones, 2022, pág. 533).

Haz clic en este enlace antes de continuar si aún no has leído la primera parte de la reseña de La isla: La utopía de Pala.

El diálogo como recurso literario

Dentro de la tradición utópica, destaca el uso del diálogo como recurso literario. Está presente en La República de Platón (390–370 a. C.) y en las utopías renacentistas: Utopía de Tomás Moro (1516), La ciudad del Sol de Tomasso Campanella (1602) y la Nueva Atlántida de Francis Bacon (1627).

Aldous Huxley también hace uso de este recurso para desarrollar su visión utopista en La isla. A través del diálogo, el autor plantea una espiritualidad basada en el materialismo concreto, así como un enfoque bioquímico de la anatomía y fisiología del poder, entre otros temas. Propuestas con una notable influencia biológica, como se recoge en la publicación de La isla: La utopía de Pala.

El libro se estructura en 15 capítulos. Está narrado, principalmente, desde el punto de vista de los protagonistas de la historia: Will Farnaby, el periodista que llega a la isla de Pala; el doctor Robert MacPhail, bisnieto del doctor Andrew MacPhail, cofundador, este último, de la moderna Pala (la utopía) junto con el rajá de la Reforma; y Susila MacPhail, la mujer del hijo de Robert MacPhail, recientemente fallecido.

Entre los antagonistas, aquellos que están a favor de la occidentalización de Pala, se encuentran Abdul Bahu, embajador de Rendang-Lobo, la isla vecina, colonizada y militarizada; la Rani, princesa de Rendang; su hijo Murugan Mailendra, actual rajá de Pala y bisnieto del Viejo Rajá; y el dictador de Rendang, el coronel Dipa.

Respecto al manejo del tiempo que hace Huxley en La isla, cabe destacar que la historia transcurre en tan solo cinco días, alternando la narración lineal con escenas retrospectivas que nos permiten conocer mejor a los personajes.

Breve historia de la isla de Pala

  • 1822

    Nace Andrew MacPhail

    «—El primer MacPhail de Pala. El doctor Andrew. Nacido en 1822 en el Royal Burgh […]» (pág. 225).

  • 1839

    El joven Andrew MacPhail empieza los estudios de medicina

    «[…] fue algo de lo cual se libró durante su primer año de estudios médicos en Edimburgo. Era casi un niño… apenas tenía más de diecisiete años» (pág. 236).

  • 1848?

    El rajá de la Reforma y Andrew McPhail se conocen

    «[…] el doctor Andrew fue llevado a su presencia… a la penosa presencia de un hombrecito moreno de cuarenta y tantos años […]» (págs. 241-242)

  • 1848?

    Utopía de Pala

    «El médico escocés y el rey de Pala, […] cada uno de los dos compensaba las deficiencias del otro, estimulaba y fortalecía las capacidades innatas del otro» (pag. 255).

  • 1938

    Muere el Viejo Rajá

    «El Viejo Rajá murió en el treinta y ocho… después de un reinado tres años más largo que el de la reina Victoria» (pág. 69).

  • 1954

    Murugan Mailendra rajá de Pala

    «Murugan le miró con recelo […]
    — Resulta que soy el rajá de Pala.
    —¿El rajá de Pala?
    —Desde el cincuenta y cuatro, cuando falleció mi padre» (págs. 78-79).

  • 1961

    Will Farnaby llega a Pala

    «Will había oído hablar del lugar […]
    —Hace más de cien años […]
    —Ciento dieciocho, para ser exactos —dijo el doctor MacPhail—. Lawes y Gilbert iniciaron sus trabajos sobre fertilizantes en 1843» (págs. 41-42).

Una utopía sin futuro

Entre quienes amenazan la utopía, está el joven Murugan Mailendra, actual rajá de Pala, quien está a punto de cumplir dieciocho años, «momento en que un rajá de Pala entra en su mayoría de edad» (pág. 80). Según le manifiesta a Farnaby, cuando llegue ese momento, pretende cambiar el modelo de gobierno de la isla. Su intención es industrializar y militarizar Pala (págs. 86–87). Además, tiene una ambición mayor: la Reconstrucción Mundial por medio de la Cruzada del Espíritu, movimiento fundado por su madre, la Rani, princesa de Rendang-Lobo (pág. 85).

De acuerdo con lo anterior, el autor desarrolla su concepto de utopía en una isla, siguiendo la estela de la obra de referencia en el género: Utopía de Tomás Moro, y reflexiona sobre esta idea en tanto la isla se mantenga separada del exterior.

El concepto de utopía que plantea Huxley queda bien reflejado en la novela en palabras de Abdul Bahu, el embajador de Rendang-Lobo:

—En aquellos días, Pala se encontraba todavía fuera del mapa. La idea de convertirla en un oasis de libertad y felicidad tenía sentido. Mientras se mantenga fuera de contacto con el resto del mundo, una sociedad ideal puede ser una sociedad viable, Pala fue en todo sentido viable, diría yo, hasta más o menos 1905. Luego, en menos de una sola generación, el mundo cambió por completo. Películas cinematográficas, automóviles, aviones, radio. Producción en masa, matanza en masa, comunicación en masa y, por sobre todo, masa a secas… más y más gente en barrios bajos o suburbios cada vez más grandes. Hacia 1930, cualquier observador agudo habría podido darse cuenta de que para las tres cuartas partes de la raza humana, la libertad y la dicha estaban casi fuera de su alcance. Hoy, treinta años más tarde, son absolutamente imposibles. Entre tanto, el mundo exterior ha ido cerrando su cerco en torno de esta islita de libertad y felicidad. Encerrándola firme e inexorablemente, acercándose cada vez más. Y lo que otrora fue un ideal viable, no lo es ya (pág. 111).

Ante este hecho y, a pesar de los esfuerzos por mantener a la isla de Pala aislada del estilo de vida occidental, Robert MacPhail muestra su pesimismo en relación con el destino de la utopía.

—Pero el que podamos convencerlos a ustedes de que sigan nuestro ejemplo, o que podamos incluso conservar nuestro minúsculo oasis de humanidad en medio de la selva mundial de monos que son ustedes… eso, ay —dijo el doctor MacPhail—, es otro asunto. Hay justificaciones para sentirnos sumamente pesimistas en cuanto a la situación actual. Pero desesperación, desesperación radical… no, no puedo ver ninguna justificación para eso (pág. 232).

En la reflexión final del periodista Will Farnaby, se asiste a la transformación del personaje al tiempo que al final de la utopía, un desenlace anticipado desde el comienzo del libro.

La labor de cien años destruida en una sola noche. Y sin embargo seguía en pie el hecho… el hecho de la terminación de la pena así como el hecho de la pena misma (pág. 572).

Mi opinión

Sin bien La isla de Aldous Huxley es extensa y de carácter ensayístico, destaca por ser una obra profundamente reflexiva, cuyo lenguaje sencillo permite seguir con facilidad las disertaciones del autor.

A diferencia de su aclamada distopía, La isla se centra, sobre todo, en la expansión del espíritu para lograr la elevación de la humanidad. Es decir, propone desarrollar una buena psicología humana para mejorar la vida de las personas y la convivencia entre ellas, todo ello sin destruir el planeta que nos acoge.

Sin embargo, la propuesta utópica de Huxley está amenazada por todas las distracciones materiales que caracterizan al estilo de vida occidental. Todo ese ruido exterior permea en el joven rajá Murugan Mailendra, que no está dispuesto a quedarse atrás. En definitiva, a vivir ajeno a lo que sucede en el exterior, fuera de la isla.

Este final tan desalentador nos lleva a reflexionar sobre la idea inalcanzable de la utopía, en tanto vivamos en un mundo cada vez más globalizado. Un mundo que tiende a imponer las costumbres occidentales en cada rincón del planeta.

En conclusión, recomiendo la lectura de esta novela para quienes disfruten con las reflexiones sobre la naturaleza humana y para aquellas personas que se acerquen al género utópico entendiendo la diversidad de visiones. Una diversidad que, en este caso, justifica la temporalidad de la propia utopía.

—Por tanto, considero que La isla es una utopía…

esencial

Letra Utopía

Letra Utopía es mi blog literario. Cada mes publicaré reseñas de obras de ficción utópica y otros libros que me vienen acompañando desde que empecé mi proyecto literario. En el próximo post reseñaré Consecuencias naturales de Elia Barceló.

Elia Barceló es una autora española muy reconocida y esta obra es un referente dentro del género de la ciencia ficción feminista. Entre las novelas precedentes, se encuentran Matriarcadia (Charlotte Perkins Gillman, 1915), La mano izquierda de la oscuridad (Ursula K. Le Guin, 1969) y El hombre hembra (Joanna Russ, 1975).

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¡Nos vemos en el próximo post!

CRISTINA R. YEBRA
/Autora de utopías


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