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Tiempo de unión

El año 2000 […] expresa uno de los elementos más característicos de la civilización de Occidente. […] la utopía es el elemento que, casi con exclusividad, es un producto de la mente occidental.

En 1887, Julian West, un estadounidense de clase alta, tiene problemas de insomnio. La noche del 30 de mayo, Día de la Decoración, llama a un amigo de confianza, un especialista en trance magnético, que mediante pases de hipnosis consigue que entre en un sueño profundo. Cuál es su sorpresa cuando, al despertar, descubre que es el 10 de septiembre del año 2000. Ha dormido 113 años, 3 meses y 11 días.

El año 2000 nos traslada en el tiempo para mostrar una sociedad en la que los problemas de la clase obrera han desaparecido. Julian West, que en su época participaba de los temores de su clase ante las huelgas constantes, encuentra al comienzo del siglo XXI que el pueblo de los Estados Unidos se ha organizado para la industria, donde antes se había organizado para la política.

El año 2000 es una novela de ciencia ficción utópica escrita por Edward Bellamy (1850–1898) y publicada originalmente en 1888. Bellamy es un autor estadounidense, cuyas ideas fueron tendencia cuando se publicó esta utopía socialista.

En palabras de Erich Fromm: «El año 2000, de Edward Bellamy, es uno de los libros más notables publicados en Norteamérica. Primero, en términos de popularidad, después de La cabaña del Tío Tom y Ben-Hur, fue el libro más popular durante el cambio de siglo, habiendo editado millones de ejemplares en Estados Unidos y traducido a más de veinte idiomas. Pero el hecho de que fuese uno de los tres libros más vendidos en su época poco significa en comparación con la influencia intelectual y emocional que tuvo esta obra a partir de su publicación en 1888» («Prólogo», El año 2000, Capitán Swing, 2011, pág. 7).

Un despertar inesperado

La edición de Capitán Swing cuenta con un prólogo de Erich Fromm, como se ha mencionado, e incluye, además, cuatro relatos: «El mercado» de Edward Bellamy, «El sueño de un hombre ridículo» de Fiódor Dostoievsky, «Iván el imbécil» de León Tolstói y «Miseria de los zapatos» de H. G. Wells. La novela en sí está estructurada en un prefacio, 28 capítulos y una posdata del autor.

Al final del prefacio, se presenta a Julian West, el protagonista y narrador de la historia. Entre otros personajes, cabe destacar a Edith Bartlett, la prometida de Julian West en el siglo XIX; el doctor Pillsbury, quien mediante pases de hipnosis ayuda al protagonista con sus problemas de insomnio; el doctor Leete, el anfitrión de la casa en la que West se despierta en el año 2000; y su hija Edith de quien se enamora.

En el Boston de 1887, dividido entre obreros y capitalistas, Julian West es un joven de clase alta aquejado por las huelgas de su tiempo (pág. 37). Una noche, como tantas otras en su cámara subterránea, llama al doctor Pillsbury para poder conciliar el sueño. Sin embargo, al despertar, como si de un viaje en el tiempo se tratara, descubre que está en el año 2000.

La utopía socialista

Como suele ser habitual en este tipo de literatura, la llegada (en este caso el despertar) del protagonista al Boston del año 2000, junto con las conversaciones entre Julian West y el doctor Leete, le permite al lector descubrir la utopía socialista que propone Bellamy. A continuación, se enumeran algunos de los elementos utópicos de El año 2000 (listados por orden de aparición en el texto):

  • Ciudad de Boston: las chimeneas industriales han desaparecido de la ciudad (pág. 56).
  • Cuestión obrera: el pueblo de los Estados Unidos se ha organizado para la industria, donde antes se había organizado para la política (págs. 66–67).
  • Periodo de trabajo: la duración del servicio industrial es de veinticuatro años, comienza, para todos, a la edad de veintiuno y termina a los cuarenta y cinco (pág. 72).
  • Organización del trabajo: este se organiza según las aptitudes naturales de cada persona (pág. 73).
  • Salarios: no tienen salarios como tal, sino una parte del presupuesto social (pág. 93).
  • Reparto del presupuesto social: Todos los ciudadanos reciben la misma parte del presupuesto social (pág. 94).
  • Faenas domésticas: la colada se hace en lavanderías públicas y la comida en cocinas públicas (pág. 113).
  • Personas con discapacidad: estas reciben la misma renta que el obrero más eficiente (págs. 122–123).
  • Prisiones: no tienen prisiones, todos los casos de atavismo son tratados en los hospitales (pág. 173).
  • Emancipación de la mujer: las mujeres son miembros del ejército industrial con el mismo título que los hombres (pág. 217).

Tiempo de unión

Erich Fromm, en el prólogo del libro, hace alusión a Utopía, la obra de Tomás Moro, y define el concepto de «utopía» como «una sociedad en la que el hombre ha alcanzado tal perfección que es capaz de construir un sistema social basado en la justicia, la razón y la solidaridad» (pág. 9). A continuación, manifiesta que «la base de esta visión reside en el concepto mesiánico de los profetas del Antiguo Testamento».

En su análisis, Fromm expone la idea esencial de este concepto:

[…] el hombre, tras perder su primitiva y preindividual unidad con la naturaleza y con sus semejantes […], comienza a fabricar su propia historia. Su acto de desobediencia fue su primer acto de libertad. […] Este conocimiento es el principio de la historia, pero la historia tiene su objetivo y su meta: que el hombre, llevado por la añoranza de una unión renovada con la naturaleza y con el hombre, desarrollará sus facultades humanas de amor y razón tan plenamente que con el tiempo alcanzará una nueva unión, una nueva armonía con la naturaleza y con el hombre. […] Es él quien crece, se despliega y se convierte en lo que potencialmente es. A esta nueva sociedad se la denomina «tiempo mesiánico» (págs. 9–10).

Teniendo presente la utopía socialista propuesta por Bellamy, y según lo referido por Fromm, los sapiens, después de una larga búsqueda del ideal, se plantean la siguiente pregunta: ¿por qué no volver al sistema de cooperación para gestionar la vida humana?

En el texto, la tesis queda bien expresada, en palabras del doctor Leete, a través de una metáfora muy visual (el uso de toldos en las calles para proteger de la lluvia en lugar de paraguas): «[…] la diferencia entre la época del individualismo y la de la cooperación, en lo que a eso concernía, estaba caracterizada por el hecho de que en el siglo XIX, cuando llovía, las gentes de Boston abrían trescientos mil paraguas sobre otras tantas cabezas, mientras que en el siglo XX sólo un inmenso paraguas protegía a todas las cabezas» (págs. 138–139).

Construyendo utopías reales

Construyendo utopías reales es un ensayo de Erik Olin Wright (Akal, 2014) muy relevante en el contexto de la utopía socialista de Edward Bellamy. En el capítulo cuatro, habla sobre las alternativas al capitalismo y entre las opciones que plantea está «la tesis de la transición al socialismo». Más adelante, en el capítulo cinco (La brújula socialista), tiene un epígrafe dedicado a la tipología de las estructuras económicas, entre las que están el capitalismo, el estatismo y el socialismo, este último lo define así:

El socialismo es una estructura económica en la que los medios de producción son de propiedad social y la asignación y empleo de los recursos destinados a diferentes objetivos sociales se hace mediante lo que puede llamarse «el pode social». «El poder social» es el poder que descansa en la capacidad para movilizar a la gente en pro de acciones cooperativas o voluntarias colectivas de diverso tipo en la sociedad civil (pág. 133).

Ficha técnica del libro

  • Título: El año 2000
  • Autor: Edward Bellamy
  • Editorial: Capitán Swing
  • Año de edición: 2011
  • Lugar de edición: Madrid
  • Traducción: Ediciones Abraxas
  • N.º de páginas: 368

Asimismo, en este capítulo, dedica un apartado a los híbridos y dice lo siguiente: «Ninguna de estas formas puras podría sobrevivir como una forma estable y reproducible de organización social» (pág. 136).

Y prosigue que, en la práctica, los conceptos de capitalismo, estatismo y socialismo no deben considerarse tan solo como tipos ideales de todo o nada de las estructuras económicas, sino también como variables (pág. 137). A este respecto, Wright manifiesta:

La estructura económica será tanto más capitalista cuanto más determinen la asignación y el empleo de los recursos las decisiones adoptadas por actores que ejercen el poder económico. Tanto más estatista la sociedad cuanto más determine la asignación y empleo de los recursos el poder ejercido a través del Estado. Tanto más socialista cuantos más determine esas asignaciones y empleos el poder originado en la sociedad civil.

Mi opinión

Al igual que Erewhon y otras utopías clásicas, El año 2000 destaca por su carácter ensayista. En este aspecto, la historia (apenas existente) pasa a un segundo plano. Por lo que se requiere, por parte de quien lee, un interés en la temática más allá de la acción.

Como utopista, me resulta interesante la propuesta de Bellamy, aunque, tal vez, la visión de imaginar a todas las personas unidas bajo un único paraguas se aleja de la realidad que nos caracteriza como especie. Sin embargo, a pesar de estas apreciaciones, del mismo modo que el autor veía necesario implementar mejoras en el siglo XIX, la época actual también requiere de cambios sustanciales.

En conclusión, recomiendo esta obra por la profundidad de sus reflexiones y, sobre todo, por la visión optimista de concebir a la humanidad unida con el objetivo de mejorar su existencia. Aunque, como he mencionado, la obra debe leerse con una visión crítica y actualizada, en el sentido de «construir utopías reales», como diría Erik Olin Wright.

—Por tanto, considero que El año 2000 es una utopía…

clásica

Nota sobre la edición

En mi investigación, descubrí, a posteriori, que tenía dos ediciones distintas del texto de Bellamy. Esta confusión se debe a que el título original, Looking Backward, se ha traducido en castellano como El año 2000 por Capitán Swing (2011) y como Mirando atrás por Akal (2014).

Descubre más

«Un viaje en el tiempo en busca de los escenarios utópicos que diferentes autores han dibujado a lo largo de la historia nos desvela cuatro futuros: Posible, Lejano, Singular e Insólito» – F. J. Jariego.

El arte de imaginar futuros: Un viaje utópico de lo posible a lo insólito, ensayo breve de Cristina R. Yebra en Adyacente Posible, el blog de Francisco J. Jariego.

Letra Utopía

Letra Utopía es mi blog literario. Cada mes publicaré reseñas de obras de ficción utópica y otros libros que me vienen acompañando desde que empecé mi proyecto literario. En el próximo post reseñaré Noticias de ninguna parte de William Morris.

William Morris es un autor británico que, influenciado por la obra de Samuel Butler, denominó a su utopía Noticias de ninguna parte, en inglés, News from Nowhere. En palabras de Edward Palmer Thompson: «También nos llega el eco de su interés en los escritos de Fourier, de su entusiasmo por la Utopía de Moro y su cálida acogida de Erewhon, de Samuel Butler. Advertimos bien la intención, siempre presente en la mente de Morris, de contrastar la variedad y simplicidad de la vida de “Ninguna parte” con el socialismo de estado burocrático (o “revolución administrativa”) de Looking Backward de Bellamy, tan en boga por entonces, y cuyos ingentes batallones de trabajo y comodidades tubulares Morris calificó de “paraíso cockney”» («Presentación», Noticias de ninguna parte, Capitán Swing, 2011, pág. 8).

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¡Nos vemos en el próximo post!

CRISTINA R. YEBRA
/Autora de utopías


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