La ciencia como utopía
La verdadera y legítima meta de las ciencias no es otra que dotar la vida humana con nuevos inventos y riquezas.
En Nueva Atlántida, unos navegantes parten de Perú, donde habían vivido durante un año, rumbo a China y Japón. Pero, en su viaje, una fuerte tempestad los desvía de su trayecto, adentrándolos en las tierras desconocidas del Mar del Sur. Es así como los náufragos llegan a Bensalem, una isla remota aún por descubrir en la que el Nuevo Método y la Casa de Salomón representan una vida basada en la ciencia.
Nueva Atlántida es una obra de ficción utópica escrita por Francis Bacon (1561–1626) y publicada póstumamente en 1627. Junto con Utopía de Tomás Moro (1516) y La ciudad del Sol de Tomasso Campanella (1623), Nueva Atlántida es uno de los textos más relevantes de la literatura utópica renacentista.
Sobre esta narración, refiere Federico González1 en Las utopías renacentistas: Esoterismo y Símbolo: «La diferencia fundamental entre La Nueva Atlántida y las utopías precedentes es que esta última no se fundamenta, como todo en el Renacimiento, con base en la antigüedad sino que no reconoce antecedentes clásicos e incluso soslaya la paternidad del modelo platónico asentado en La República; en ese sentido es una de las propulsoras de esta era que encuentra en Descartes su heraldo principal; el uso abundante del calificativo “nuevo” ilustra profusamente esta aseveración» (pág. 113).
En esta reseña
Filosofía del Novum Organum
Según el análisis de Andrea Bellot2, en el Diccionario de lugares utópicos, Francis Bacon fue un político y filósofo inglés. Estudió leyes en el Trinity College de Cambridge y empezó su carrera política en la Cámara de los Comunes durante el final del reinado de Isabel I.
Ejerció diversos cargos políticos bajo el reinado de Jacobo I, quien le otorgó la distinción de caballero, entre ellos el de Lord Chancellor. Aunque su carrera política finalizó en 1621, al ser acusado de corrupción por el parlamento, y fue encarcelado. Pocos días después, recibió el indulto del rey, pero tuvo que abandonar la vida pública y, a partir de entonces, se dedicó al estudio de la ciencia y la filosofía.
La aportación filosófica de Bacon se basó en la sustitución de la lógica deductiva medieval, basada en las enseñanzas de Aristóteles, por un método nuevo de carácter experimental e inductivo. Su obra principal, el Novum Organum Scientiarum (1620), recoge esta propuesta científica (pág. 498).
Bacon y el pensamiento práctico
Para Francis Bacon3: «La ciencia no se puede arrancar de las tinieblas de la Antigüedad sino de la luz de la naturaleza» (pág. 42). Así como afirma: «Por filosofía entiendo la que no se pierde en los humos de especulaciones sutiles y sublimes, sino la que trabaja eficazmente para desalojar las incomodidades de la existencia» (pág. 78).
Al margen de la crítica del autor a la Antigüedad, Andrea Bellot manifiesta:
Más que un científico, Bacon llegó a ser un brillante pensador preocupado por los aspectos prácticos del pensamiento que, sin embargo, al ignorar las herramientas matemáticas, se encontraba quizás más cerca de la ciencia cualitativa aristotélica de lo que él mismo pensaba (pág. 499).
Desde una perspectiva histórica, Francis Bacon ha pasado a la posteridad como uno de los fundadores de la ciencia moderna, puesto que su enfoque inductivo se considera una de las bases del método científico actual.
Una obra inacabada
Nueva Atlántida es una obra inacabada (de unas 45 páginas) en la que su autor describe el descubrimiento de una isla ficticia, ubicada en el océano Pacífico, llamada Bensalem. En la historia, un grupo de navegantes europeos llegan por accidente a esta civilización desconocida después de una larga travesía.
Estos exploradores, a través del diálogo con sus habitantes, descubren una sociedad avanzada, cuyo eje central es la «Casa de Salomón», una institución dedicada a la investigación empírica.
Bacon explora en el libro los siguientes temas: el progreso científico, la organización racional de la sociedad, y la armonía entre ciencia, religión y política. Sugiere, por tanto, una visión idealizada de cómo el conocimiento puede utilizarse para el bienestar común, siempre guiado por valores éticos.
En definitiva, el texto representa una síntesis del pensamiento baconiano: la fe en el poder de la razón, la experimentación como vía hacia el saber, y la posibilidad de construir una civilización mejor gracias al conocimiento.

La utopía de la Casa de Salomón
El Diccionario de lugares utópicos señala: «Bacon retrató una visión utópica de una sociedad basada en el conocimiento, en un país de nombre Bensalem, situado en algún lugar del océano Pacífico, que era regido por una casta o sociedad de sabios: la Casa de Salomón» (pág. 498).
Y de acuerdo con Federico González en Las utopías renacentistas: Esoterismo y Símbolo:
[…] La Nueva Atlántida de Francisco Bacon es la profecía de una nueva sociedad fundamentada en la ciencia incipiente, negando la tradición greco-romana y apoyándose en la Biblia y en el componente occidental judeo cristiano, proyectada hacia un futuro de progreso indefinido.
Se trata de un nuevo método filosófico basado en la experimentación y en la investigación de nuevas posibilidades materiales, no entrevistas en las artes y ciencias anteriores, con el objeto de dedicarlas a la mayor gloria de Dios, (el científico es un sacerdote, un hacedor de lo sagrado) y en provecho real del género humano (pág. 111).
En resumen, Nueva Atlántida es una utopía científica que anticipa el papel de la ciencia en la transformación del mundo.
A continuación, se detallan las bases que fundamentan la sociedad de la Casa de Salomón y el método nuevo de aprendizaje.
Secretos de la Casa de Salomón
Los exploradores naufragados en la isla de Bensalem serán atendidos, a lo largo de su visita, por uno de los Padres de la Casa de Salomón, quien se dispone a ofrecerles «una relación del verdadero estado de la Casa de Salomón» y les informa de que seguirá el siguiente orden:
- Primero: el fin de la fundación.
- Segundo: las preparaciones e instrumentos de los que disponen.
- Tercero: los distintos empleos y funciones de sus socios.
- Cuarto: las ordenanzas y ritos que practican.
Y Andrea Bellot, en su análisis, cuenta que el alto representante de la Casa de Salomón revela los siguientes secretos (pág. 500):
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El objetivo de la sociedad: «Para empezar, declara que el objetivo de la casta es el conocimiento que actualmente llamamos científico».
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Los medios de que dispone:
«Pasa entonces a la descripción de los medios materiales y avances científicos de que disponen, siendo todo explicado en un torrente de enunciados y conceptos comenzando siempre por un “tenemos…”.
Se describen logros asombrosos en geología, minería, construcción, clima, hidráulica, medicina, agricultura, nutrición, biología, alimentación, farmacología, termodinámica, óptica, mineralogía, acústica, química, ingeniería, incluso aviación, astronomía, matemática, etc».
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Las funciones que cumple: «Las últimas páginas conocidas de la obra (puesto que es inacabada como se ha dicho anteriormente) se dedican a las funciones desempeñadas por los miembros de la Casa de Salomón, es decir a su organigrama. Resulta digno de atención como la estructura parece un preludio de la moderna organización de universidades y centros de investigación».
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Ordenanzas y ritos: «La Casa de Salomón honra a inventores y descubridores con monumentos y ceremonias y se hace cierta divulgación al pueblo».
Ficha técnica del libro
- Título: Nueva Atlántida
- Autor: Francis Bacon
- Editorial: Akal
- Año de edición: 2006
- Lugar de edición: Madrid
- Traducción: Emilio García Estébanez
- N.º de páginas: 224
Cargos y oficios de la Casa de Salomón4
Los cargos y oficios son una enumeración de todos los grados por los que pasa el proceso de la inducción del nuevo método propuesto por Bacon.
El primer nivel lo forman quienes se dedican a reunir información y repetir los experimentos, variarlos y realizar otros nuevos inspirados en los ya hechos […]. Trabajan aquí:
- Los Mercaderes de la Luz, que emprenden diversos periplos por el mundo para hacer acopio de libros, experimentos, muestras, etc.
- Los Depredadores, que extraen y consignan aparte todos los experimentos descritos en los libros.
- Los Hombres del Misterio o Cazadores […], que reúnen sólo los experimentos de las artes mecánicas, de las ciencias liberales y todas aquellas prácticas que no se incluyen tradicionalmente en las artes.
- Los Exploradores o Mineros […], que, a la vista del material reunido y clasificado, proyectan nuevos experimentos.
En el segundo nivel empieza ya el trasiego desde los experimentos a las proposiciones teóricas […], pero sin tocar todavía el techo de los principios generalísimos. Entran aquí:
- Los Compiladores […], que reparten y sistematizan el material ganado hasta ahora en títulos y tablas […]. Esto les permite deducir los primeros axiomas científicos, con una universalidad mínima, casi coextensiva con los mismos datos que manipulan.
- El siguiente paso en este ascenso lo dan los Hombres de la Dote o Bienhechores […], que se alzan a principios teóricos más generales, axiomas intermedios, tratando a la vez de sacar consecuencias para la praxis.
- Vienen luego los Lámparas, que fundamentan proposiciones científicas aún más globales, diseñando desde ellas nuevos experimentos que arrojan aún mayor luz sobre el campo que se investiga.
- Los experimentos diseñados los realizan los Injertadores […].
Por último llegamos al nivel supremo: los descubrimientos obtenidos se traducen a grandes proposiciones, axiomas y aforismos de valor científico universal. Esta es la misión de los Intérpretes de la Naturaleza.
Críticas a Francis Bacon
En lo referente al pensamiento de Francis Bacon, la «Introducción» de la presente edición recoge lo siguiente:
Obedecer para conocer y dominar, resumen de su filosofía de la naturaleza, tienen el equivalente en su filosofía social —la proseguida por él— en mendigar humildemente para obtener reconocimiento y poder político. El método, hay que decirlo, le dio buenos resultados, aunque hubo de ser paciente (pág. 15).

A este respecto, Federico González expresa: «Como se verá muchos de estos inventos o descubrimientos encantadores ya se han producido y otros muchos ni siquiera se han planeado, pero sintetizan de modo concreto las aspiraciones del mundo moderno que se apartan diametralmente del pensamiento tradicional del primer Renacimiento y se cortan solos en su pretensión revolucionaria de un futuro cientificista, paradójicamente encarado como un progreso del trabajo mágico y sapiencial efectuado a partir de la naturaleza, a la que se investiga, conoce y se domina, amparado el hombre en esta empresa por la protección del dios Pan, el cristianismo, el matrimonio y la institución de la familia» (págs. 119–120).
El dominio de la naturaleza
Por su parte, Vandana Shiva y Maria Mies, en el ensayo Ecofeminismo, hablan del colonialismo del hombre blanco no como algo del pasado, sino como una situación que sigue existiendo hoy en día. Aunque el texto fue publicado originalmente en el año 1993, esta edición ampliada pone de manifiesto que las problemáticas relacionadas con la violencia hacia la naturaleza, las mujeres y los pueblos colonizados, que trataron en su día, siguen vigentes.
Sobre este particular, en el apartado «Investigación feminista: ciencia, violencia y responsabilidad», Maria Mies5 afirma:
Carolyn Merchant […] demostró convincentemente en su libro The Death of Nature (1983) que las ciencias naturales modernas, especialmente la mecánica y la física, se basan por encima de todo en la destrucción y la subordinación de la naturaleza como organismo vivo […].
Merchant demuestra que esta nueva dominación de la Madre Tierra llevaba necesariamente aparejada la violencia. Francis Bacon —un nuevo padre de estas ciencias naturales— asoció, en particular, el descubrimiento de lo natural y el conocimiento de la naturaleza con el poder» (págs. 103–104).
Y prosigue: «[…] Bacon no solo fue el inventor del nuevo método empírico basado en la experimentación, sino que también recomendó a los nuevos héroes de las ciencias naturales que rechazasen sin reparos todos los antiguos tabúes y los denunciasen como supersticiones tejidas hasta entonces por las gentes en torno a la Madre Naturaleza, como por ejemplo el tabú contra la excavación de minas en el vientre de la Madre Naturaleza para extraer los codiciados metales» (pág. 104).
Mi opinión
Dentro del ciclo «Obras utópicas y simbolismo», Francis Bacon, al igual que Moro o Campanella, plantea su visión de una ciudad ideal en Nueva Atlántica. Así pues, se podría decir que sigue la estela de sus antecesores, en tanto función política de la narración, al buscar la felicidad pública y privada.
Sin embargo, se distancia de estos en cuanto a la proyección de su enfoque. A saber, mientras Moro o Campamella tienen como punto de partida la Antigüedad, Bacon toma como referencia una nueva perspectiva basada en la ciencia, anticipándose así a un pensamiento característico de los tiempos que llegarían después.
En este aspecto, la simbología plasmada en el texto de Bacon tiene que ver con una propuesta novedosa, pero todavía no desvinculada de la tradición religiosa, donde, en palabras de Federico González: «[…] el científico es un sacerdote, un hacedor de lo sagrado».
En conclusión, recomiendo esta utopía renacentista para quienes tengan interés en seguir profundizando en los orígenes de estas ficciones literarias.
—Por tanto, considero que Nueva Atlántida es una utopía…
… clásica
Letra Utopía
Letra Utopía es mi blog literario. Un espacio para reflexionar sobre ficción utópica y otros libros que me vienen acompañando desde que empecé mi proyecto literario. En el próximo post reseñaré El otro mundo o Los estados en imperios de la Luna/ Los estados e imperios del Sol de Cyrano de Bergerac.

Sobre este relato, cuenta el Diccionario de lugares utópicos: «A mediados del siglo XVII, la idea común entre los cristianos racionalistas de que el poder infinito y todopoderoso del Creador habría creado una ilimitada pluralidad de mundos alentaría, en este sentido, a muchos autores a desplegar su imaginación. Uno de ellos sería el célebre escritor francés Savinien de Cyrano de Bergerac (1619–1655), cuya novela L’Autre monde ou les etats et empires de la Lune (1657), también recrearía el viaje de su protagonista, en este caso el mismo Cyrano, a la luna (Francisco J. Martínez Mesa, «Luna», Juan Pro (dir.), Sílex Ediciones, 2022).
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¡Nos vemos en el próximo post!
CRISTINA R. YEBRA
/Autora de utopías