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Entre el hermetismo y la razón

Cyrano es un utopista tecnológico y muchos lo consideran el fundador de la ciencia-ficción.

El otro mundo se abre con una conversación sobre la Luna entre el protagonista y cuatro amigos. Entusiasmado, el protagonista sostiene que este astro es un mundo habitado como la Tierra. Y cuál es su sorpresa cuando, al llegar a su casa, encuentra sobre la mesa de su dormitorio un libro abierto: eran las obras de Cardano.

Después de esta lectura, el protagonista, obsesionado con la idea de subir a la Luna, inventa un extraño artilugio para llegar hasta dicho astro. Y tal es así su empresa, que no solo viajará a la Luna, sino también al Sol. En ambos mundos, encontrará estados e imperios en los que vivirá un gran número de aventuras.

El otro mundo o Los estados en imperios de la Luna/ Los estados e imperios del Sol es una novela de ficción utópica escrita por Cyrano de Bergerac (1619–1655) y publicada póstumamente en 1657 (el viaje a la Luna) y en 1662 (el viaje al Sol).

Sobre este relato, refiere el Diccionario de lugares utópicos1: «A mediados del siglo XVII, la idea común entre los cristianos racionalistas de que el poder infinito y todopoderoso del Creador habría creado una ilimitada pluralidad de mundos alentaría, en este sentido, a muchos autores a desplegar su imaginación. Uno de ellos sería el célebre escritor francés Savinien de Cyrano de Bergerac (1619–1655), cuya novela L’Autre monde ou les etats et empires de la Lune (1657), también recrearía el viaje de su protagonista, en este caso el mismo Cyrano, a la luna (p. 408).

Guerra de los Treinta Años

La vida de Cyrano de Bergerac transcurre en plena agitación de la Europa del siglo XVII, marcada por la guerra de los Treinta Años (1618–1648), en la que llegó a combatir. Un tiempo en que «todo el poder era del rey y la razón de Estado su único criterio» (Estudio preliminar, Ramón Cotarelo2, pp. 10, 12).

Figura histórica y literaria, su nombre ha quedado unido al del personaje romántico creado por Edmond Rostand en 1897, cuya imagen —«ese estrafalario espadachín matasiete, delicado poeta, dotado de una prodigiosa nariz»— apenas guarda relación con el autor real.

Frente al mito heroico, el auténtico Cyrano fue, según Cotarelo, «un escritor vanguardista, erudito, sagaz polemista, bohemio antes de tiempo y nada adaptado a las convenciones y miserias de su época» (p. 5).

La Francia de entonces, en ascenso como potencia europea tras la Paz de Westfalia (1648), era asimismo un foco de actividad intelectual en el que convivían el escepticismo de Montaigne, el racionalismo emergente y los descubrimientos científicos que cuestionaban la cosmovisión tradicional.

En este contexto, Cyrano se alineó con las ideas más avanzadas, «y las que únicamente se defendían ante los ojos de la razón» (p. 13).

Sus dos textos principales —Los estados e imperios de la Luna y Los estados e imperios del Sol— reflejan ese espíritu crítico y experimental. Para Cotarelo, constituyen «dos elencos de los temas de discusión filosófica y científica de la época» (p. 19), en los que, pese a su «falta de originalidad filosófica», Cyrano logra una síntesis singular entre el pensamiento hermético y la modernidad racional (p. 21).

Las obras de Cardano

La edición de Akal cuenta con un estudio preliminar de Ramón Cotarelo, al que se ha hecho alusión con anterioridad, acompañado de la bibliografía de referencia. Y la novela en sí está dividida en dos partes. La primera es la crónica sobre Los estados en imperios de la Luna y la segunda describe Los estados e imperios del Sol.

El narrador es la voz del protagonista, quien, en primera persona y en un tono poético y, en ocasiones, expositivo, relata su historia. Para enterarnos del nombre del protagonista, Dyrcona (anagrama de Cyrano D[e Bergerac]), tendremos que esperar a la segunda parte del libro: Los estados e imperios del Sol (p. 151).

Como se ha mencionado, El otro mundo se inicia con una conversación entre el protagonista y cuatro amigos sobre la posibilidad de que la Luna sea un astro habitado. Las obras de Gerolamo Cardano serán el catalizador de la historia:

Apenas hube llegado a casa, y cuando entraba en mi habitación con ánimo de descansar del paseo, reparé en que sobre la mesa había un libro abierto que yo no había puesto allí. Eran las obras de Cardano […], mi vista se sintió atraída por una historia que narra este filósofo. Escribe que, encontrándose una noche estudiando a la luz de una vela, vio que a través de las puertas cerradas de su habitación entraban dos ancianos muy altos, quienes en respuesta a sus muchas preguntas le contestaron que eran habitantes de la Luna; dicho lo cual, desaparecieron (p. 40).

El autor hace uso de la fantasía utópica y de la sátira para tratar temas filosóficos, científicos y esotéricos. En su aventura, Dyrcona se encontrará con personajes bíblicos y reales, como Tommaso Campanella, además de animales y árboles que hablan.

Un viaje utópico por la Luna y el Sol

Ramón Cotarelo manifiesta en el estudio preliminar que «hay quien dice que» la novela de Cyrano de Bergerac no constituye una utopía en sentido estricto, puesto que «faltan en ella algunos de los requisitos de este género literario, especialmente la idea de una sociedad perfecta situada en algún lugar ignoto del planeta» (pp. 21–22).

Sin embargo, reconoce que «todos los demás elementos del viaje utópico están presentes aquí y con creces», pues las sociedades retratadas por Cyrano, aunque no son perfectas, «en muchos aspectos son mejores que la terrestre» (p. 22).

El autor francés emplea el recurso del viaje —a la Luna y al Sol— para elaborar una sátira moral, filosófica y científica de su tiempo. Estas travesías le permiten explorar otras formas de organización social, de pensamiento y de relación con la naturaleza, proponiendo, de esta manera, un conjunto de mundos posibles que, sin dejar de ser imaginarios, funcionan como espejos críticos del suyo propio.

A continuación, se enumeran algunos elementos utópicos de El otro mundo (listados por orden de aparición en el texto).

La utopía de la Luna

  • Arquitectura móvil y adaptativa: Las ciudades lunares son «móviles y sedentarias». Las primeras se trasladan gracias a ingenios mecánicos con fuelles y velas; las segundas pueden descender bajo tierra durante el invierno. Este diseño anticipa una utopía tecnológica, adaptable al entorno (pp. 117–118).
  • Ritos funerarios racionales: En la Luna se incinera a los muertos «como una costumbre muy decente y razonable», reservando el entierro como castigo moral para los delincuentes (p. 128).
  • Eutanasia filosófica: La muerte voluntaria se concibe como acto de sabiduría; los filósofos eligen morir cuando lo desean, integrando el cuerpo en un ciclo simbólico de vida (p. 129).
  • República lunar: El sistema político es republicano, regido por principios de equidad y deliberación, en contraste con las monarquías terrestres (p. 130).

La utopía del Sol

  • República de los Pájaros: Sociedad democrática donde «sólo escogemos por reyes a los más débiles, los más dulces y los más pacíficos», reflejo de una crítica radical al poder coercitivo humano (p. 211).
  • Ciclo vital solar: En el Sol, la muerte es un proceso natural de transformación de la materia, imagen de una cosmología racional y científica (p. 256).
  • Reino de los Enamorados y República de la Verdad: Dos microutopías morales donde el amor, la justicia y la verdad estructuran la convivencia, configurando una ética ideal basada en la razón y la experiencia (pp. 263–266).

Entre el hermetismo y la razón

El otro mundo se sitúa en el punto de inflexión entre dos modos de entender el conocimiento: la tradición hermética del Barroco y el naciente espíritu científico moderno. Como señala Ramón Cotarelo:

[…] la obra de Cyrano es tan compleja en su mezcla de factores que ha podido presentársela al mismo tiempo como la muestra de un pensador cabalístico, dado al esoterismo y el hermetismo, y como un ejemplo de modernidad en cuanto al uso de la razón y los criterios experimentales (p. 21).

Discípulo de Gassendi, Cyrano de Bergerac recoge la herencia de Epicuro, Demócrito y Lucrecio para combatir «la superstición, la escolástica aristotélica, los privilegios de la Iglesia», adoptando una posición materialista y escéptica frente a los dogmas de su tiempo (pp. 13, 17).

Sus mundos lunares y solares son, a tal efecto, escenarios donde se experimenta una «lucha entre el viejo orden representado por la Iglesia, por la fe y el nuevo, representado por la ciencia, por la razón» (p. 17).

Ficha técnica del libro

  • Título: El otro mundo
  • Autor: Cyrano de Bergerac
  • Editorial: Akal
  • Año de edición: 2011
  • Lugar de edición: Madrid
  • Estudio preliminar, traducción y notas: Ramón Cotarelo
  • N.º de páginas: 272

No obstante, el autor no renuncia a la imaginería hermética: el combate entre la salamandra y la rémora o la presencia de árboles parlantes y animales simbólicos remiten a un universo animista donde la materia conserva una dimensión espiritual (pp. 18, 21).

Así, el animismo ciranesco del Sol o las alegorías alquímicas que recorren el texto ilustran ambas formas de conocimiento: la del misterio y la de la observación. Cotarelo recuerda que en el siglo XVII no debía entenderse como una contradicción inexplicable la coexistencia entre los intereses esotéricos y la preocupación por el método científico (p. 21).

En este equilibrio inestable entre el hermetismo simbólico y la razón experimental radica el valor histórico y filosófico de Cyrano, un escritor que, más allá del mito romántico, encarna la transición entre la escolástica barroca y el pensamiento científico moderno.

Mi opinión

En Letra Utopía, El otro mundo forma parte del ciclo «Obras utópicas y simbolismo» junto con Utopía de Tomás Moro (1516), La ciudad del Sol de Tomasso Campanella (1623), Nueva Atlántida de Francis Bacon y El mundo resplandeciente de Margaret Cavendish (1666).

Estas obras abarcan los siglos XVI y XVII, y tienen en común la simbología detrás de las utopías al margen de la literalidad y la visión sociopolítica que interpretaron sus contemporáneos.

Como indiqué en aquel post, el título está inspirado en el ensayo de Federico González3: Las utopías renacentistas: Esoterismo y Símbolo. González, respecto al simbolismo de estos textos, expresa:

La Utopía como tal no tiene espacio ni tiempo puesto que como estructura circular basada en el pasado se proyecta hacia un futuro creando un presente donde pasado y futuro son abolidos, llegando a representar así el verdadero sentido oculto de la Utopía, el del Eterno Presente, siempre inalcanzable (nota 51, p. 63).

En este aspecto, la novela de Cyrano de Bergerac está llena de simbología y, al igual que en la crónica de Francis Bacon, en su relato cohabitan la tradición hermética-religiosa con el enfoque científico y racional preponderante de los tiempos que llegarían después.

—Por tanto, considero que El otro mundo es una utopía…

clásica

Letra Utopía

Letra Utopía es mi blog literario. Un espacio para reflexionar sobre ficción utópica y otros libros que me vienen acompañando desde que empecé mi proyecto literario. En el próximo post reseñaré El mundo resplandeciente de Margaret Cavendish.

Sobre esta autora, Maria Antònia Martí Escayol expone lo siguiente: «La mirada subversiva de Margaret Cavendish desafía géneros literarios, roles de género y cosmovisiones en una extensa producción de obras de ficción y no ficción donde imbrica la ciencia y la filosofía con temas sociales, políticos e identitarios propios de su coyuntura histórica y vital. Su mayor deseo era que los “cuerpos de papel”, como definía a sus manuscritos, resplandecieran más allá de su muerte. Sin lugar a dudas, el deseo le ha sido concedido» («El Mundo Resplandeciente, una mirada tras las bambalinas del siglo XVII», Siruela, 2017).

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¡Nos vemos en el próximo post!

CRISTINA R. YEBRA
/Autora de utopías


Comentarios(2)

    • Sala Oscura

    • Hace 3 meses

    Buenos días. Me llamo Víctor. He llegado hasta aquí ya que en el ensayo de Silvia Bardelas «una conciencia nueva» se hace una referencia y una cita a un mundo nuevo de Bergerac. Y me he ido inmediatamente a buscar sobre el libro, ya que desconocía absolutamente todo sobre él. Y me he encontrado con un análisis extraordinario. Me encanta su web, blog o como quiera llamarlo. Y simplemente deseaba darle mi más sincera enhorabuena. He leído también lo de Cavendish, ese sí le había leído y me encanta como se van relacionando unos títulos con otros.
    Decía Sophenhauer que el deseo y rl conocimiento se asemejan a beber agua salada. Cuanto más se bebe más sed se tiene.
    Exactamente eso sucede con su web. Enhorabuena de nuevo y un afectuoso saludo

  1. Hola, Víctor: Me has animado el día con tu comentario. Tus palabras tienen un gran valor para mí. Muchas gracias por tu apreciación. Qué bonitas también las palabras de Schopenhauer. Me alegra saber qué te has llevado una buena impresión de mi página web y de Letra Utopía, mi blog. Un abrazo, Cristina.

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